jueves, 12 de septiembre de 2019

“BOBBIE” ELIE: ORGULLO GUAIREÑO DE LA MEMORABLE ULA DE LIBERTADORES 1984

Elie es el primero de los agachados, de izquierda a derecha
Rafael Lastra Veracierto

Desde que se retiró en 1990 vive en Ciudad Guayana, pero nunca olvida los vientos alisios que disfrutaba desde el balcón del apartamento familiar en el Bloque Uno de la urbanización 10 de Marzo, en Maiquetía, justo frente a la cancha del Polideportivo “José María Vargas”.
Está claro que Robert José Elie Arlet, hermano más chico del mejor defensor de todos los tiempos de Venezuela, Frederick Elie, tiene afincado su sentido de pertenencia.
“En esa cancha se iniciaron mis sueños de fútbol que se extendieron a El Pavero de Macuto, la Aviación y la Policía Naval en Maiquetía, así como la cancha del Canes (Centro de Adiestramiento Naval de la Armada) en Catia La Mar, casi todas de tierra, pero iba con la inspiración de mi hermano Freddy y la orientación del húngaro Américo Wichosky; ese señor fue un padre, un gran ejemplo”, afirmó desde el hilo telefónico en Puerto Ordaz, donde se desempeña como entrenador deportivo de la estatal Bauxilum.
En medio de sus estudios de bachillerato en el Liceo José María España en Macuto y el Colegio San Vicente de Paúl en Maiquetía, debutó en la primera categoría de aficionado con el Benfica, al que calificó como “el equipo de mis amores”. Luego participó en el afamado Central Madeirense en el Torneo Ibérico.
En 1977, formó parte de la selección del Distrito Federal que se proclamó campeón nacional, tras vencer 5-0 a Bolívar. De ese grupo, llegaron al fútbol profesional Bernardo Añor, José “Pepe” Marañón, “Cerito” Useche y Javier Pérez, entre otros.

La cúspide merideña
El perfil ofensivo como mediocampista le facilitó a “Bobbie” el acceso al Deportivo Italia en 1979. Tres años después estuvo en la plantilla de Mineros de Guayana, que bajo el mando de Luis Mendoza, ascendió a la categoría de oro del balompié rentado.
En 1983, tras una breve pasantía por el Deportivo Portugués, arribó a la Universidad de Los Andes (ULA), dirigida por el paisano Iván “Tiburón” García, para disfrutar de su primera estrella. “Ese grupo entendió la filosofía del profe y pudimos darle una gran alegría a una fanaticada que conoce de fútbol, la de Mérida”, puntualizó a sus 60 años de edad.
El adiestrador guaireño no continuó en el banquillo de la ULA y fue sustituido por el uruguayo Alfredo López, quien encontró sinergia con  Asdrúbal “Memín” Sánchez, Emilio Campos, René Torres, Rodolfo Carvajal, el brasilero Itamar de Acevedo y por supuesto, los de Vargas, César “Guacharaca” Baena y “Bobbie” Elie, a fin de coronar una notable actuación en Copa Libertadores de América en 1984.

ULA Mérida quedó en el 6° lugar de esa Libertadores
En esa edición, ULA Mérida no solo enfrentó a los clubes peruanos Sporting Cristal y Melgar, y al Portuguesa FC, sino también al presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (CSF), Teófilo Salinas.
De origen peruano y con no pocos cuestionamientos al frente de la CSF, utilizó su poder para obligar a ULA a disputar un partido de desempate con Cristal, luego del reclamo de este equipo por alineación indebida en el último compromiso con su coterráneo Melgar de Arequipa.
Ese 11 de mayo de 1984 estaba de cumpleaños “Bobbie”. ULA fue al estadio Pascual Guerrero de Cali “con el orgullo herido y para acabar con esa injusticia”. El cometido se cumplió con dos goles de Itamar.
“Fue un día grandioso, memorable, siempre estuvimos concentrados; los atacamos bastante, tanto que el central de Sporting Cristal, de apellido Díaz (se refiere a Rubén Toribio, mundialista con la selección de Perú en 1982 y quien había enfrentado a su hermano Freddy a inicios de los 70) nos felicitó”, recordó.
Aquella gesta se valorizó aún más por la presencia de otros referentes incas como el defensor Héctor Chumpitaz, el mediocampista Luis Reyna y el atacante Jorge Hirano.
“Ellos se confiaron porque nos habían ganado en Mérida (0-1) y en Mansiche (2-0); lástima que en la ronda final, porque se jugaba la Libertadores en otro formato, tuvimos que irnos al Olímpico de la UCV y nos tocaron dos grandes de Brasil: Flamengo y Gremio”, agregó Elie.
Admitió que fue una gran exigencia rivalizar con el Flamengo de Andrade, Tita, Mozer, Bebeto y Fillol, y el Gremio de Renato Gaucho y Caio.
Aún así, consideró un premio que ULA se convirtiera en ese entonces en el tercer equipo venezolano en culminar en el sexto peldaño de América. Los otros dos habían sido el Atlético San Cristóbal en 1983 y el Portuguesa FC en 1977.
En 1985 se incorporó al Nacional de Carabobo, que tenía a varios jugadores de la Vinotinto de entonces: Nelson Carrero, Bernardo Añor, César Baena y Carlos “Cachorro” Betancourt, entre otros.
Entre 1986 y 1989, militó en el Caracas FC que siempre merodeó el título. Un año más tarde, se enroló con el Atlético Zamora. “En Barinas no toleré los maltratos de un directivo, lo puse en su sitio y aunque luego me mandó a buscar Richard Páez, que dirigía al Táchira, decidí retirarme y atender el ofrecimiento en Puerto Ordaz”, relató.

Un misil y listo
      Así como evocara su satisfacción a nivel de clubes, Robert Elie analizó su actuación con la Vinotinto en el torneo Preolímpico de Colombia en 1979, los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980; cuando conquistó la medalla de bronce en los Juegos Bolivarianos de Barquisimeto en 1981 y la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de La Habana en 1982.
    También intervino en los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983, la Copa América del mismo año y las eliminatorias al Mundial en 1985.
     Sobre el magno evento en la URSS, reiteró “el descarado gol” en posición ilícita de los cubanos que le imposibilitó a Venezuela avanzar hacia la ronda decisiva. Le quedó el consuelo de haber marcado el 2-1, de tiro penal, ante Zambia en Leningrado. “Mandé un misil y listo”, rememoró entre risas.
    Sin embargo, dos años después hubo revancha en el estadio Pedro Marrero de La Habana, donde en semifinales, el paisano Douglas “Fosforo” Cedeño pidió la pelota para sentenciar a Cuba con un tiro libre. La medalla de oro se lograría al batir 1-0 a México en la final. Todo bajo la dirección técnica de Manuel Plasencia.
   “Se hizo justicia con lo que pasó en los Juegos Olímpicos, donde nos robaron. ‘Fósforo’ lo decidió con su alegría. Me acuerdo que a la falta de pocos minutos para el término de ese partido hubo una jugada en la que el delantero cubano, Ramón Núñez, recogió un rebote dentro del área, con Nikolac en el césped, y pudo empatar, pero afortunadamente estaba en la meta y rechacé su disparo”, describió.

El equipazo de 1985
    A su juicio, la selección absoluta mejor dotada técnicamente ha sido la de 1985, a la que evaluó como “un equipazo, sin dudas”, por el talento con balón al pié de William Méndez, Laureano Jaimes, Carlos Maldonado y Bernardo Añor.
     Elie alineó en dos partidos de esas eliminatorias, en las cuales se hace un punto de inflexión en el juego que finalizó 2-3 ante la Argentina de Diego Armando Maradona.
    “Ese día no se debió perder en Pueblo Nuevo, fue especial el gol de René Torres: Fillol todavía está buscando esa pelota. En Buenos Aires (derrota 3-0), salí de titular y recuerdo que al principio del partido, Maradona estaba incómodo por el seguimiento que le tenía en la cancha ‘Memín’ Sánchez”, reveló.
    Hasta el minuto 88 de ese compromiso, Argentina ganaba por la mínima y no convencía a su público en el Monumental de River Plate. “En su desespero, Burruchaga me reclamaba que no teníamos nada que buscar y que no entendía por qué les oponíamos tanto”, contó.
  Con el discurrir de los nuevos tiempos, Robert, el hermano morocho de Patrick (otro heredero de la dinastía del kaiser Frederick), celebra que la Vinotinto tenga ahora más apoyo publicitario y mediático, en procura de clasificar por primera vez a una Copa Mundial de mayores.
  “Richard Páez fue el padre del renacer de nuestro fútbol en Suramérica y luego, César Farías mantuvo ese respeto y casi logró el objetivo. Ya no hay el complejo de antes ni los temores; existe más preparación física y creo que se nota el progreso del jugador venezolano”, opinó Elie.

Twitter: @rala1970


        


lunes, 26 de agosto de 2019

DE CÓMO RESCATAR AL FÚTBOL GUAIREÑO DEL SALITRE CORROSIVO

Mucha historia en la cancha del Polideportivo Vargas

(*) Rafael Lastra Veracierto

Tras la reciente apertura de un procedimiento administrativo en la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), soplan vientos de cambio en la Asociación del estado Vargas.
El vicepresidente, Santi Zambrano, asumió las riendas interinamente con el aval de los clubes inscritos ante el organismo local, y está consciente de que el orgullo del fútbol guaireño puede ser rescatado escuchando a todos los sectores.
En los últimos 25 años, el balompié de estas tierras ha retrocedido por la incapacidad gerencial que impide la organización de las estructuras y por supuesto, el desarrollo de cientos de jugadores, quienes todavía nacen silvestremente y sin mayor apoyo que el de la familia, y a veces con la fortuna de un buen entrenador de base.
En este contexto, el fútbol de Vargas se esclavizó a un espiral de magros resultados, atenazado en su posibilidad de exportar talentos hacia los principales equipos del fútbol amateur y profesional en Venezuela.
Ha sido una situación denigrante para una región que ha aportado grandes jugadores a la selección vinotinto de mayores: Frederick Ellie (para muchos, el mejor central del país desde 1965 hasta nuestra época), Carlos “Chiquichagua” Marín, Iván “Tiburón” García, Jonay Hernández, Robert “Bobbie” Ellie, Douglas “Fósforo” Cedeño, César “Guacharaca” Baena y más recientemente, Richard “El Avioncito” Blanco y Yangel Herrera.
La mayoría de ellos fueron forjados en canchas casi siempre abandonadas, pero donde se cimentó el prestigio del jugador guaireño. 
Nos referimos a los rectángulos de la Policía Naval, la Aviación, El Pavero y del Polideportivo José María Vargas, esta última sede actual de Varguenses FC, equipo que participa en la Tercera División.

Varguenses FC, sin el apoyo de la dirigencia anterior de la Asociación de Vargas, tuvo que hacer valer su legalidad y aspiración deportiva ante la FVF. De ahí que su muchachada hoy pretenda catalizar el movimiento telúrico del cambio, pues, al menos, en su disposición quedaron atrás las frustraciones de Atlético Vargas, Parroquianos FC y Pellícano FC en segunda y tercera división, respectivamente.

Silencio cómplice
Asimismo, con el silencio o la omisión en la denuncia, la cancha de El Pavero, en Macuto, ha sido ocupada desde el año 2012 por maquinarias e insumos de la construcción del estadio de béisbol de los Tiburones de La Guaira.
No está mal que la obra culmine algún día, pero sí es reprochable que se haya hecho mutis para reclamar los históricos espacios de esta disciplina en ese lugar.
En el Pavero destacaron infinidad de jugadores que formaron parte de distintas selecciones vinotinto, clubes profesionales y aficionados, como Patrick Ellie, Edgar Bolívar, Manuel “Cebolla” Borges, Mario Bolívar, Heatkliff Castillo, Deiby Rodríguez, "El negro" Yrasque, "Compota" Rojas, Gregory Landaeta, José Pacheco, Miguel Navarro, Samir Badra, José Luis Cayvet, Ángel Romero y Leibis Pinto.
Y qué decir de la epopeya del renombrado Central Madeirense, bajo el mando de Manuel Plasencia, a mediados de los años 70 en el Torneo Ibérico: Willie Yrigoyen, César “Revolcao” Granados y Juan Requena, entre otros.
En el mundillo del balompié nacional, también se recuerdan las maravillas técnicas de los guaireños que guió “Tiburón” García como seleccionador de Venezuela en el Suramericano Sub-20 de Paraguay en 1985: Gonzalo Mayora, Elio Vivarini, Ramón Aguilera y Carlos Rojas.
Pero, ahora, los vientos alisios que desde tiempos inmemoriales han cruzado la bahía El Placer de La Guaira parecieran direccionar el rescate de aquel orgullo perdido.
No se justifica que el fútbol de estas tierras siga a la deriva, con sus jugadores al garete y presa fácil de rufianes vestidos de “agentes de representación”, y lo peor: con el sufrimiento a cuestas de resultados humillantes en categorías inferiores, aficionado y profesional.

Varguenses FC busca recuperar el orgullo perdido
Es el tiempo de las rectificaciones, la masificación adecuada, la unificación de criterios de directivos de la Asociación y los equipos, de regularizar la relación jurídica de todos los clubes con el ente; actualizar los conocimientos de los entrenadores y los preparadores físicos, preparar mejor a los árbitros, impulsar el desarrollo del fútbol femenino y de playa; asegurar las plataformas tecnológicas de la globalización asociadas a las ciencias del deporte, así como cumplir con la normativa estipulada en Conmebol.
También, esta nueva Asociación debería tender puentes con las autoridades y el empresariado para apoyar la práctica del fútbol desde los más chicos, en escuelas, colegios y sobre todo, en las barriadas, que es donde aparece la mayoría de los distintos, de los que saben con la pelota, de los que no entregan este deporte al mercantilismo ruin.
Hay mucho por hacer y es verdad que estamos en una coyuntura terrible desde el punto de vista Republicano. Sin embargo, el esfuerzo valdrá la pena. El fútbol de aquí se lo merece. Por tanta historia, por tanta gloria, por tanta calidad. Por no morir embalsamado en salitre.
No en balde, en la retrospectiva histórica, La Guaira es la cuna de la libertad americana.

rafaelastra@gmail.com
Twitter: @rala1970

(*) Periodista nacido en Maiquetía, egresado de la Universidad Central de Venezuela. Reportero de los diarios Meridiano (1993-1997), El Universal (1998) y El Nacional (1999-2004), además de corresponsal en Venezuela del diario A Bola de Portugal (1995-1998). Editor de este blog.


jueves, 8 de agosto de 2019

BRASIL 0 VENEZUELA 0: LA APOSTASÍA DEL ORDEN TÁCTICO

Venezuela mantuvo su arco en cero en Bahía

Rafael Lastra Veracierto

Los que juramos no ser apóstatas del fútbol espectáculo, nos cuesta asimilarlo: el orden táctico, bendito orden táctico. 

 Pero, en la noche del 18 de junio de 2019, en el renovado Fontenova de Salvador en Bahía, asistimos a una lección desde pitazo inicial y prácticamente hasta el minuto 100: hubo que mantener la cordura, proponer poco y soportar el asedio de la selección favorita de la Copa América y pentacampeona universal.

       En algún momento, el inconsciente nos trasladó hasta 1989, cuando la Vinotinto de Maldonado, Jaimes y Stalin Rivas tocaba corto, aunque al final sabíamos que Bebeto, Romario, Branco y compañía iban a resolver la papeleta, como en efecto ocurrió.
       Si bien en esta ocasión no había tanto talento en la canarinha, era imposible no sentir el peso de la circunstancia, con Brasil empeñado en aplastar, en anotar el primero ante el sobrio Faríñez (el mejor guardameta de América), a tenor de sus veloces circulaciones de pelota y cambios de costado que siempre requirieron la intervención experimentada de Roberto Rosales, los esfuerzos denodados de Ronald Hernández, las multiplicaciones de los volantes Moreno, Herrera y Rincón; sin olvidar la templanza de los centrales: Mikel Villanueva y Yordan Osorio, quien encarnó los milagros en tierras de dioses africanos.   

Osorio (3) fue un baluarte de la muralla vinotinto
Osorio, que debería jugar en Porto o Benfica, nunca dejó de estar en el sitio adecuado, in extremis, cuando Neres, Firmino y Coutinho enloquecían con sus incursiones, auxiliados por las filtraciones de balón de Arthur. 
A diferencia del juego contra Bolivia, Richarlison y Everton no gravitaron y ello supuso, un dolor de cabeza menos para la muralla planificada por Dudamel, en la que también se observaron sacrilegios de Rondón, Murillo y Machís, casi siempre a muchos metros de distancia del arco custodiado por Alisson.
       ¿Y el VAR? Bueno, es una herramienta que convenció al árbitro chileno Bascuñán y Venezuela, en justicia, mantuvo el arco en cero, sobre todo en la fracción 87’, cuando el cansancio era evidente y la habilitación de Villanueva se consideró correctamente involuntaria: era el gol de la daga lacerante.
       Mientras en Conmebol se sabe que este juez de tierras araucanas no volverá a pitar un juego de Brasil, también ha quedado escrito que Rafael Dudamel -por mucha controversia extrafutbolística que genere en redes sociales- se sumó a César Farías como los únicos seleccionadores nacionales que han obtenido resultados positivos oficiales contra Brasil.
       Ambos no son cultores del jogo bonito ni ceden a presiones mediáticas para favorecer la presencia de mediocampistas habilidosos. Se manejan por sus convicciones tácticas: A Brasil había que aguantarle la presión, atacarlo por los resquicios de la inteligencia y frustrarle la victoria. 
“Ya vendrán partidos para demostrar más en la faceta ofensiva; hoy no era un día para eso”, declaró Dudamel en rueda de prensa posterior al partido. 
       Creo que por estos 100 minutos ha valido la pena ser apóstata.

Twitter: @rala1970
rafaelastra@gmail.com